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miércoles, 14 de noviembre de 2007

MANIC MINER


Corria el año 1983, los videojuegos aún estaban en pañales, salvo alguna excepción como Earth Defense o Asteroids, no había lanzamientos que significasen un antes o un despues, la gente pensaba que se habia tocado techo con esos grandes títulos. Sin embargo, de puntillas y sin el bombo y platillo de alguna gran compañia de software o hardware, apareció el programa que comentamos, que sin duda, marcó un hito y una revolución en la industria del entretenimiento.
Simple, pero efectiva pantalla de título
La historia es la siguiente, el minero Willy está atrapado en la mina en la cual trabajaba, y para colmo de males esta ha sido invadida por multitud de personajes que a veces son mutaciones de trabajadores, otra maquinaria desbocada y en fin muchos más elementos que a veces no se les puede clasificar en algo concreto. Como era de esperar, toda esta tropa va resueltamente en tu contra, pero lo bueno es que parecen haber perdido inteligencia, y sus movimientos resultan siempre los mismos. Como no disponemos de armas, nuestro mayor aliado será el salto del que disponemos. Nuestro objetivo es coger los items parpadeantes que hay repartidos por cada pantalla y dirigirnos a la puerta de salida que en cada una de ellas está situada de diferente manera. No solo tenemos que esquivar a los personajes enemigos móviles, tambien hay obstáculos como arbustos, estalactitas, rayos de sol (o láser), suelos que se caen y muchos más. Hay que tener en cuenta que disponemos de una reserva de oxigeno que se va agotando, cuando se acabé, se acabó y valga la redundancia, por lo que no tenemos que hacer de turista por ahí, simplemente hay que pensar rápidamente y correr, y mucho ojito con las caidas a una cierta altura, son mortales de necesidad.

Aquí comienza todo

El juego está compuesto de 20 pantallas, todas fijas, sin scroll. Las primeras son relativamente fáciles, pero a partir de la 5 o 6, la cosa empieza a complicarse bastante. La intro es bastante buena, teniendo en cuenta el año en que fué programado. Nos muestra un órgano que va tocando una melodia bastante conocida, y por cierto bastante bien acompasado el sonido y el gráfico. Si esperamos a que acabe la melodia, veremos una pequeña sinopsis en modo marquesina y un viaje por todas las pantallas que compone el programa.

La variedad de pantallas es grande

GRAFICOS

Excepcionales, de lo mejorcito que habia en aquella época, relativamente grandes, coloridos, con un movimiento supersuave y una sencillez en el manejo genial.

SONIDO

Muy bueno en cuanto a música con una cancioncilla muy repetida con el altavoz del Spectrum, pero que no se llega a ser cansada. En cuanto a los Fx , en la línea de aquel entonces, pitidos y chirridos, pero que no solo no desentonan, sino que refuerzan a la música y al juego en sí.

DIFICULTAD

Las 3 vidas que tenemos al comienzo son a todas luces insuficientes para siquiera poder llegar a la mitad del juego. Este programa constituye un reto hasta para los jugones más profesionales, lo que tampoco quita merma alguna a su gran jugabilidad.

EN RESUMEN

Un juego imprescindible en cualquier juegoteca de Spectrum que se precie. Clásico entre los clásicos, aún hoy sigue manteniendo intacta su colosal jugabilidad y como muestra, la gran cantidad de remakes que se siguen haciendo de este mítico programa. Por cierto las imágenes de este artículo son de uno de esos remakes, en general la versión original era practicamente igual, salvo el sprite del protagonista que era entero blanco y algo menos definido, lo que demuestra el altísimo nivel de la versión de Spectrum.

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