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lunes, 28 de enero de 2008

ARKANOID 2: LA VENGANZA DE DOH




Mucho se habló en su tiempo acerca de la originalidad y la adicción que provocó, un jueguecillo llamado Arkanoid. La temática era bien simple, destruir una serie de ladrillos, mediante el golpe certero de una bola metálica, capaz de desintegrarlos. A pesar de su simpleza de argumento, lo cierto es que era un programa fresco y que conectaba con el jugador muy facilmente, gracias a lo cual, se vendieron como rosquillas las copias del mismo, convirtiéndose en un superéxito.


Poco tiempo después, Imagine, decidió que ya estaba el mercado lo suficientemente maduro para una segunda parte, así que dicho y hecho, apareció en las tiendas Arkanoid 2: La venganza de Doh.


Para los que no sepan la historia, Doh, era un malvado extraterrestre, que se dedicaba al expolio y destrucción de las naves que atravesaban su región espacial. Lamentablemente, no era posible acabar con semejante malvado mediante las técnicas convencionales de ataque, ya que , poseía un extraordinario escudo de fuerza, compuesto de ladrillos energéticos, imposibles de destruir, con armas normales. En el primer juego, pudimos vencerle , ayudándonos de una pequeña nave auxiliar, que pasó inadvertida a sus sistemas de defensa temprana. Con la potente bola de antimateria, eramos capaces de desintegrar sus escudos , hasta verle la cara al tirano, y destruirlo para siempre... ¿para siempre?, no, no llegó a ser destruido del todo, y al poco tiempo, regeneró por completo su imperio de destrucción. Ahora, somos de nuevo requeridos para enfrentarnos a Doh, más deseoso que nunca de acabar con nosotros.



Pantalla de carga del programa



Al terminar la carga del juego, una musica, que recuerda a la de la anterior gesta de nuestra nave, nos amenizará mientras comenzamos la misión. Una vez en liza, estaremos solo acompañados de sonidos Fx. Como sucedía en Arkanoid, nuestra nave tiene la bola pegada al comienzo, debiendo disparar para desprenderla y lanzarla contra los ladrillos enemigos, en el caso de no decidirnos a soltar la bolita, pasados unos segundos se desprenderá ella sola. El mecanismo de juego es exactamente el mismo que en el anterior programa, la bola, rebotará contra paredes y ladrillos, cogiendo un ángulo diferente, en función del mismo de entrada, también la velocidad de nuestra bola, puede verse alterada, si ataca a una superficie con un ángulo demasiado pronunciado.


Los ladrillos grises suelen ser más poderosos


No todos los ladrillos son iguales, si bién es cierto que los de colores chillones, normalmente tenían una resistencia estandard de un golpe, pero muchos más, en especial los grises, requerían más de un impacto, con frecuencia 2 o 3 , incluso en ocasiones, algunos de esos ladrillos eran indestructibles con la bola normal. Afortunadamente contabamos con muchas ayudas en forma de cápsulas con una letra incrustada en ella. Cada cápsula nos proporcionaba una ayuda o un poder determinado (aunque alguna daba más problemas que ayudas), entre esos poderes, contabámos con un poderoso láser (letra "L"), un pegamento que nos permitía aguantar unos segundos la bola antes de volverla a lanzar ("C"), pasar de fase ("B"), Multiplica nuestras bolas por 5 ("D"), aumenta nuestra nave de tamaño ("E"), nos dán una vida extra ("P"), y alguna más que permitían que la nave fuese más grande o más pequeña (eso es malo claro), o que nos apareciese otra nave al lado de la nuestra para golpear a la bola, así como otra que enentecía la velocidad de la misma. Además de eso, podíamos coger un item especial, que doblaba la potencia de nuestro arma (la bola), permitiéndole destruir ladrillos sin rebotar, incluso podía destruir los ladrillos más poderosos de un solo golpe y sin rebote.


Preparados para la acción

Lógicamente, si nuestra bola se pierde en el espacio, perderemos una vida. Hay que comentar que Doh, nos mandará alienigenas, que entorpecerán el camino de nuestro arma, haciéndole que cambie de posición o ángulo, si golpea en ellos. Sí alguno de esos seres toca nuestra nave, nos provocará una inmovilización temporal, con lo que ello supone. Completaremos cada uno de los 33 niveles (más el enemigo final) que componen el programa, al eliminar todos los ladrillos, o al coger el item de paso de pantalla, saliendo por los túneles de transporte que se abren a los laterales de la misma.
GRAFICOS
Los gráficos, a pesar de ser mucho más detallados que en la primera versión, fallan en el fondo. Uno de tipo plano hubiese sido mucho más adecuado a este juego, pero ya que se empeñaron en poner uno, deberían haber adoptado otra combinación de color. En ocasiones perderemos una vida, por confundir la pelota con el fondo. El color y gráficos de los ladrillos es bueno, aunque no requieren demasiadas florituras. No tiene ralentizaciones.
SONIDO
Salvo la melodía del menú inicial , y una pequeña intro musical antes de comenzar cada fase, no tenemos nada más en composiciones. Respecto a los Fx, son de muy bella factura, en especial los sonidos metálicos de golpes y repiqueteos de la bola, incluso algún otro sonido con efecto eco. Excelentes.
DIFICULTAD
Es un juego muy dificil, ya desde las primeras pantallas. Pero hacerte con el control y el manejo del mismo, requerirá poco tiempo. Con mucha práctica, se pueden avanzar muchas fases, gracias a los items incorporados. Incluso se puede pasar con algo de suerte y mucha pericia.
EN RESUMEN
Arkanoid fué un magnífico programa, que aunaba sencillez y adicción, aderezado todo con mucha originalidad. Su sucesor, perdía algo de frescura, si bién ganaba en gráficos (a pesar del desastroso fondo y colores) y mantenía toda la adicción del primero. En Spectrum solo jugué a este, ya que su precuela, no me funcionaba por alguna extraña razón. En cualquier caso, se trató de una cinta muy divertida, de una idea basada en última instancia, en los prehistóricos juegos tipo "Pong".



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